Tarot Femenino

Desde los inicios del arte adivinatorio del Tarot siempre ha estado ligado especialmente al sexo femenino. En realidad dicha aseveración surge de la idea preconcebida que las mujeres debido a sus nexos con los conceptos de pureza, universo y madre tierra, poseen ciertas cualidades que las convierten en las ideales intermediaras entre la ciencia milenaria, la sabiduría ancestral y la consecuente interpretación de las cartas con miras hacia el futuro. A pesar que la mayoría de barajas de Tarot fueron concebidas por hombres, las mujeres han sido quienes más las han sabido utilizar y aún hoy se consideran como las personas más adecuadas para realizar una intervención esotérica y espiritual.

Tarot femenino

En dicho contexto cada baraja además cuenta con diversas cartas representativas del arquetipo de la femineidad. Así aparecen tarjetas bajo el sello de La Sacerdotisa o Papisa, La Emperatriz o la Reyna, y la Luna. Todas igualmente enigmáticas y con simbolismos muy ligados al poder de la mujer en muchas culturas y a ese matriarcado perdido que reinó por mucho tiempo en la mayoría de civilizaciones de donde se derivan los secretos de la adivinación mediante los naipes. Además estas imágenes representan las diversas facetas que cada mujer debería llegar a cumplir a lo largo de su vida, otorgándoles mayor poderío, estas son la de la doncella dulce y pura, la madre abnegada que cuida de todos y la anciana sabia que siempre tiene un buen consejo.

La energía de la Sacerdotisa

Bajo el sello de Sacerdotisa se encuentra la carta que mejor representa al género de toda la baraja del Tarot. Aquí está representada la mujer en su máxima expresión. El misterio más grande del universo, por así decirlo con cuerpo y alma. Una que conduce hacia el camino de la verdadera realización personal, fin último de todo ser humano. En el Tarot se ejemplifica el modelo femenino por excelencia. Esa dama frágil en determinado momento pero consciente del verdadero poder que encierra su cuerpo. Aquí aparecen nombres de diosas como Isis e Ishtar, todas jóvenes, bellas y representantes de la divinidad dual que rige este mundo.

Así también se relaciona directamente con el agua, como símbolo de la fertilidad que posee dentro de ella y las emociones a flor de piel. La sabiduría misma representada en esa enviada de los dioses para enseñarnos el camino. Por otro lado la carta de la Reina o Emperatriz recuerda a la mujer madre de todo ser vivo. Creadora de la tierra fecunda que nos rodea y está intrínsecamente ligada a la madre tierra y el fruto que de ella emana. Hera sería su nombre divino. Se muestra más consciente del poder que posee y en este caso representaría perfectamente el modelo de la madre que guía a sus hijos por los senderos correctos.

Sacerdotisa

La carta de la Luna

Por último la carta de la Luna representaría a la mujer en su máximo esplendor como la anciana sabia que ha vivido de todo y está dispuesta a compartir ese conocimiento invaluable que solamente los años vividos le han podido otorgar. En este caso representa a la dama temida y respetada por esa misma sabiduría, es la carta elegida para conocer los aspectos del futuro pues el pasado le ha permitido saber dichos secretos.

En cierta forma representa ese poder de toda mujer de conectarse con su ser interior y dejar que la energía femenina fluya por sus sentidos para la integración total de todas las fuerzas latentes. Es en resumen la comunión perfecta de los aspectos como la justicia, fuerza, templanza y estrella personal que cada mujer lleva por dentro.

La Luna

 

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